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Redacción CarGlobe.mx

Recuerdan a Ayrton Senna en Imola

Después de 20 años de su muerte el piloto brasileño es recordado por pilotos de Fórmula Uno y  seguidores de Senna.

Conmovidos, como si las dos décadas transcurridas no hubieran mitigado ni una pizca el dolor, miles de fanáticos de la Fórmula Uno peregrinaron por la pista del circuito de Imola hasta la curva de Tamburello. Ahí, donde el asfalto cambia, encaprichado, de rumbo, la multitud hizo un minuto de silencio a las 14:17 y apuntó con un dedo al cielo como hacía Ayrton Senna, el piloto brasileño que se mató en esta curva, a esa hora, el 1 de mayo de 1994.

Durante cuatro días -desde hoy y hasta el domingo 4- el Tributo a Ayrton Senna homenajea al piloto que ganó en este circuito en 1988, 1989 y 1991 con la visita de personalidades del automovilismo, muestras de fotos, autos que él usó -como la imbatible McLaren MP4/4, motor V6 Turbo Honda, con la que Ayrton Senna y Alain Prost dominaron la temporada del 88 ganando 15 de 16 carreras- y la posibilidad de dar una vuelta en el circuito: con la condición de traer el propio auto y usar casco, los fanáticos que desembolsen los 100 dólares de inscripción tienen sus veinte minutos en la pista.

“Para mí era un ídolo. Con su casco amarillo y su número uno, lo buscaba en los noticieros cuando era un chico. Cuando iba a la escuela no tenía la foto de ninguna chica en mi carpeta, pero sí tenía una foto de Ayrton, de quien tenía además un póster en mi cuarto. Su muerte fue un acontecimiento tristísimo. No tuve la fortuna de conocerlo ni de hablar con él -dijo Fernando Alonso, piloto de Ferrari, antes de estampar su nombre sobre la gigantografía con el retrato de Senna montada en la curva de Tamburello-. Veo aquí a muchos chicos y eso quiere decir que ha marcado a tanta gente de nuestro deporte. Cuando yo era un niño él estaba en el top de su carrera, era el que ganaba siempre. Eso te queda en la cabeza. Era una época en la que se corrían muchos riesgos. También la seguridad cambió a los niveles que tenemos hoy. Es nuestro héroe.”

 

Ayrton Senna da Silva, que había nacido en San Pablo, Brasil, en marzo de 1960, fue tres veces campeón del mundo -en 1988, 1990 y 1991, siempre con McLaren-. Murió durante el Gran Premio de San Marino, que por entonces se disputaba en el circuito de Imola, cuando su Williams se estrelló contra un muro de concreto en la curva de Tamburello a 310 kilómetros por hora. Su funeral en San Pablo convocó a un millón de personas que lo lloraron por las calles.

Luego de la muerte de Ayrton, el trazado de la pista fue modificado y la controversia por las hipótesis que pudieron haber motivado el accidente llevó a Frank Williams, dueño de la escudería, al director técnico Patrick Head y al ex diseñador Adrian Newey a un juicio en Italia.

A veinte años de su muerte, sus 41 victorias lo siguen posicionando como el tercer piloto por la cantidad de gran premios ganados en la historia de la Fórmula Uno. Por ahora, sólo lo han superado Alain Prost, con 51 y Michael Schumacher, con 91.

Alain Prost fue el piloto más hábil con el que Senna se midió: “Cuando me retiré, creo que él comprendió que había perdido un rival pero también el piloto que más lo había presionado a dar el máximo. Como le gustaba. En el invierno posterior a mi retiro nos hablamos seguido por teléfono. Y muchas veces hablamos del problema de la seguridad en F1 -dijo Prost hace unos días- Desde su debut había demostrado ser fuerte y muy veloz. Tuve la ocasión de conocerlo mejor cuando llegó a McLaren en 1988 para correr al lado mío. La escudería estaba en condiciones de darnos un auto igual y competitivo a ambos. Nunca vi un piloto tan motivado. Era meticuloso, curioso de cada detalle. No se le escapaba nada a nivel de aerodinámica, de motor y de gomas.”

Según Prost, “Ayrton se arriesgaba mucho. Muchas veces pensé que se creía inmortal, invulnerable. Yo buscaba siempre razonar, aprovechar las oportunidades. Ayrton era un piloto que veía un hueco de dos metros y su máquina pasaba por un centímetro y él se mandaba -agregó-. Con su muerte, sentí como si dejara la Fórmula 1 por segunda vez. Nunca más volví a mirar nuestro deporte del mismo modo. Pasaron tantos años y me doy cuenta de que Ayrton y yo mantenemos la misma popularidad de aquellos años. Porque en nuestros desafíos hemos escrito algunas de las páginas más bellas de este deporte”.

Entre los pilotos presentes en la curva de Tamburillo también estuvieron Kimi Raikkonen y su amigo íntimo, el piloto Gerhard Berger. “A pesar de que es un momento muy triste estar aquí veinte años después, es a la vez un buen momento. Para mi generación, Imola ha sido un circuito de tantas carreras, tantas pruebas -dijo Berger frente al retrato de su amigo-. En1989 a cincuenta metros de aquí tuve un accidente terrible. Ayrton me llamó. Le conté que había tenido problemas con un muro en el circuito y que nos teníamos que encontrar para hablar de ese muro que debíamos tirar abajo. Cuando volvimos a la pista, nos dimos cuenta de que del otro lado del paredón había agua y que no íbamos a poder cambiarlo de lugar.”

Este circuito, que desapareció del calendario de Fórmula Uno en 2006 pero todavía aloja al campeonato mundial de súperbike, reunió a unos siete mil devotos que veneraron el recuerdo de Ayrton.

Paula Senna, hija de Viviane -la hermana de Ayrton- estuvo en el homenaje. “Vengo a representar a mi familia. Fue muy triste para nosotros pero el amor de muchas personas y el cariño que me están demostrando es algo muy lindo -dijo Paula, de 28 años-. Esto hace que este día sea un día bonito de alguna manera. Ayrton venía pocas veces por año a Brasil, pero venía muy alegre. El pueblo brasileño extraña mucho a Ayrton, le tiene un cariño muy grande y mucha nostalgia por cuando él competía.”

Hace unos días, su madre fue un poco más severa al opinar sobre la muerte de su hermano, de 34 años: “Hoy no importa si el piloto es bueno o no, los que comandan son los aspectos tecnológicos, el poder, el juego político y el dinero. Más que nunca, más que en la época de Ayrton -dijo Viviane, a días del homenaje en Imola-. Había ya habido un accidente mortal ese fin de semana. Ayrton era uno de los pilotos que pedía más medidas de seguridad. Pero ese tema no era tenido seriamente en consideración. Fue necesario que Ayrton muriera y que muriera Ratzenberger para que adoptaran esas medidas. Todos son responsables, todos han tenido un rol. Si las condiciones hubieran sido la apropiadas, un elemento solo no hubiera llevado a esta conclusión”.

En el primer día de homenajes a Senna, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Jean Todt, envió un discurso para que se leyera en la conferencia sobre la evolución de la seguridad en Fórmula Uno. “El último deceso en pista antes del trágico fin de semana de 1994 había ocurrido doce años antes -señaló Todt-. Hoy contamos con cascos más seguros, el sistema de retención de los cinturones, las barreras a los costados de las pistas, los sistemas de seguridad activos y pasivos con posibilidad de registrar datos gracias a la telemétrica, la introducción del control de estabilidad y otras medidas son ejemplos de cómo mejoraron las condiciones de seguridad.”

La habitación en el Castel San Pietro Terme, el hotel a diez kilómetros del circuito en el que Ayrton solía dormir antes de cada carrera en Imola, fue abierto al público y Gianni Mezzetti, presidente del club de fans del piloto Rubens Barrichello, compatriota de Ayrton, recordó que cada vez que venía a Imola, Senna visitaba a un seguidor suyo que había quedado paralítico luego de un accidente y que repartía entradas para la carrera entre los empleados del hotel donde solía alojarse.

El capellán de los pilotos, Sergio Mantovani, que estuvo a cargo de la paz espiritual en las pistas entre 1953 y 2006, celebró la misa en recuerdo de Ayrton Senna y de Roland Ratzenberger, el piloto austríaco que se mató en Imola un día antes que Ayrton. “Senna era un hombre ejemplar. Reconocí en él dos cosas: tenía una fe profunda y amaba a las personas. Nunca se olvidaba de su país y ayudaba a la gente que lo necesitaba”, dijo Mantovani.

El tributo a Senna también incluyó un homenaje a Ratzenberger, que murió en el mismo circuito de Imola durante su tercera carrera en Fórmula Uno. Sin hacer declaraciones, sus padres repartieron pins con el retrato de Roland.

En su libro Life at the Limit (Vida al límite), Sid Watkins, amigo de Senna y miembro de la delegación médica de Fórmula Uno, recuerda su diálogo con Ayrton un día antes de su muerte, mientras el brasileño lloraba el choque fatal de Ratzenberger que él había presenciado en la pista: “Ayrton, ¿por qué no te bajás de la carrera mañana? No creo que debas correr. ¿Qué más necesitás? Abandoná y vámonos a pescar”, le dijo Watkins. “Hay ciertas cosas que no podemos controlar -dice Watkins que le respondió Senna-. No puedo abandonar. Tengo que seguir.”