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Marco Robles

Recorrimos 1,255 km. con un sólo tanque en un Dodge Atittude

Antes que nada, debemos aclarar que el fin de esta prueba era saber cuántos kilómetros se podían recorrer con un tanque de gasolina de 42 litros en un Dodge Atittude, y como era literalmente una prueba de resistencia (mental) no había limitaciones sobre la técnica de manejo usada para conseguirlo. Así que tomamos el sensor de encendido de este sedán subcompacto en Monterrey y tomamos camino rumbo a la Ciudad de México.

Dodge afirma en su publicidad que el Atittude puede ofrecer una autonomía de hasta 1,000 kilómetros por tanque, una medida que se consigue (como todas las de rendimientos oficiales de todas las marcas y todos los autos) mediante un test controlado. Así que nuestro manejo dejó de ser convencional y nos pusimos en el modo más eficiente posible.

Nuestra estrategia fue no encender el aire acondicionado y mejor dejar una pequeña rendija abierta en las ventanas delanteras. Las revoluciones del motor las mantuvimos la mayor parte del camino en 2,000 vueltas por minuto, mientras que la transmisión de cinco velocidades se mantenía engranada en la última marcha para reducir la carga de trabajo del motor.

El tanque de gasolina fue llenado hasta el tope, lo que quizá nos dio un par de litros extra de gasolina. Lo sellaron y arrancamos esta ruta de 1,100 kilómetros del Hotel Aqua en San Pedro al edificio de FCA en Santa Fe.

Los primeros kilómetros transcurrieron con calma, conectamos el teléfono móvil por el bluetooth al sistema de infoentretenimiento Sony con una pantalla táctil de 6.2 pulgadas, que si bien le da una gran vista al interior del auto, es un poco lenta y cuando conectas otro teléfono vía USB la conectividad de ambos se vuelve complicada. Afortunadamente para el modelo 2019 este sistema de infoentretenimiento se modernizará por uno de 7.0 pulgadas y la posibilidad de hacer un espejo con Android y Apple.

Los asientos ofrecen buen soporte y el interior nos muestra que es bastante amplio, mientras el pequeño motor de tres cilindros 1.2 litros (76 hp y 74 lb.-pie), nos lleva a muy buen paso, entre 60 y 80 kilómetros por hora.

La primera detención llegó en Matehuala, San Luis Potosí (318 kilómetros y casi cinco horas más tarde) y sorpresivamente nuestra estrategia funcionó. Ser suaves con el acelerador, rápidos con los cambios de la caja, mantener las revoluciones controladas e incluso dejar el auto en neutral cuando encontrábamos una bajada.

El resultado fue mantener el tanque lleno, tener un consumo de gasolina promedio por debajo de los 4.0 litros cada 100 kilómetros, al rededor de 25 kilómetros por litro. Por su puesto que estábamos sorprendidos, aunque también nos ayudó que el tanque venía “copeteado”, así que teníamos más de los 42 litros que marca la ficha técnica.

Aun así, este rendimiento de combustible es muy cercano al que ofrecen vehículos de diesel o híbridos.

La segunda parte del recorrido nos llevó de Matehuala a San Luis Potosí, un recorrido más corto de 194 kilómetros, en una carretera llena de camiones y un impecable concreto hidráulico que nos ayudó a mantener una velocidad constante, pues no tuvimos que estar frenando, salvo un par de raras veces que a 70 km/h éramos más veloces que un tráiler.

Tres horas después llegamos al segundo punto de reunión para comer con 512 kilómetros en el odómetro y 3/4 del tanque. El consumo promedio seguía marcando 3.9 litros cada 100 kilómetros.

A mitad del recorrido seguimos descubriendo un vehículo bastante cómodo, con muy buen espacio y diferentes espacios de almacenamiento bien pensados para colocar desde vasos o botellas, hasta el teléfono celular arriba de la guantera.

La calidad de los materiales mezcla plásticos duros con algunos más suaves y el acabado negro tipo piano, que levanta los reposabrazos de las puertas, la consola central y el volante.

Estamos sobre la versión SXT Manual ($236,400), una abajo del tope de gama, y por ello del lado de la seguridad encontramos dos bolsas de aire y frenos con ABS, cinco cinturones de seguridad de tres puntos y distribución electrónica de frenado (EBD).

La tercera parte de esta aventura nos llevó de San Luis Potosí a Lagos de Moreno, luego León, Salamanca, Celaya y el nuevo libramiento de Querétaro, poniéndonos casi siete horas al volante para recorrer unos 420 kilómetros, que nos detuvo pasada la 1 de la mañana en una gasolinería adelante de la caseta de Palmillas.

Tras 16 horas de viaje, el asiento ya no es tan cómodo y las listas de Spotify nos han llevado del Rock en Español a Vicente Fernandez y Juan Gabriel. Mientras que nuestra lonchera ya muestra las marcas del camino con muchas envolturas de galletas, dulces y papas, así como latas de refresco vacías.

Finalmente emprendemos el camino rumbo a Santa Fe, casi 200 kilómetros que nos separaban del final del trayecto. Antes de partir observamos que el rendimiento había llegado a 3.4 litros cada 100 km. (29.4 km/litro), así que debíamos ser eficientes y una serie de largas bajadas en la autopista nos ayudaron.

Tras otras dos horas, por fin llegamos al edificio corporativo de FCA. En total recorrimos 1,103 kilómetros y aún contábamos con un octavo de gasolina en el tanque, que la computadora indicaba que nos llevaría por otros 60 kilómetros, aproximadamente.

Pero este reto no podía terminar así. 20 horas de manejo tenían que llevarnos hasta el final del tanque de gasolina, así que partimos rumbo a Toluca, luego al libramiento de Valle de Bravo y de regreso a Santa Fe, con 1,208 kilómetros. Aquí ya no estábamos buscando la eficiencia, así que aceleramos a fondo y viajamos a más de 120 km/h.

Otras dos horas de vuelta al parque La Mexicana bastaron para cumplir las 24 horas de viaje y terminarnos la gasolina tras 1,255 kilómetros. Misión cumplida.

Uno de nuestros compañeros de viaje decidió no seguir un plan tan ambicioso como el nuestro y viajando a 120 km/h en promedio y con el aire acondicionado encendido, pudo obtener una autonomía de 920 kilómetros con un tanque de gasolina (21.9 km/litro promedio), consumos que están al nivel de un motor de diesel o híbrido.

Rendimiento impresionante en un auto que se enfoca en ser el mejor aliado del día a día en la ciudad.

AUTOR
Marco Robles

Marco Robles

Periodista automotriz desde 2006, fan del beisbol, del frío, los días nublados y los autos emocionantes.

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