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Redacción CarGlobe.mx

La Planta de BMW en San Luis Potosí, casa del Serie 3

 

La Planta de BMW en San Luis Potosí es una realidad, luego de una inversión de mil millones de dólares y tres años de trabajo, la nueva casa del BMW Serie 3 está lista para comenzar a producir 175 mil unidades al año, que serán vendidas en 40 mercados del mundo, Estados Unidos y Europa incluidos.

La firma alemana presumió que ésta es su instalación más avanzada en el mundo, una que funciona con una gran parte de electricidad generada por una granja de paneles solares, que están instalados al fondo de su terreno de 300 hectáreas y donde también se recicla 100% del agua utilizada durante la pintura de los vehículos (que también es mucho menos que la utilizada en otras plantas), misma que puede ser reutilizada varias veces en este proceso o bien, servir para los baños de todas las áreas.

La lluvia nos recibió desde muy temprano, pero el día era largo, así que sólo corrimos por un café y nos alistamos para conocer a fondo esta instalación, donde sólo 10% del terreno está construido, dejando terreno para futuras expansiones y además, es una de las primeras líneas de producción de la firma que está lista para recibir cualquier tipo de vehículo (incluyendo su futura gama de eléctricos), haciendo las adecuaciones necesarias en sólo tres semanas. Por que sí, la firma alemana ve gran potencial aquí.

“Luego de grandes inversiones en Estados Unidos y China, San Luis Potosí es el lugar ideal para la nueva planta de gran escala del Grupo BMW. Primero por que las ventas de BMW en México han ido creciendo consistentemente durante los años pasados, el 2018 entregamos más de 25,000 vehículos.

“Segundo, México tiene una localización estratégica entre Norteamérica y Sudamérica, así como entre los Océanos Atlántico y Pacífico, que crea un importante activo para los negocios de exportación; y finalmente, el escenario industrial que se ha establecido con ingenieros muy capaces han hecho de México un lugar muy atractivo para la industria automotriz”, afirmó Oliver Zipse, miembro del Consejo de Administración de BMW AG para Producción.

Si bien esta planta es igual a muchas otras que tenemos en nuestro país, en cuanto a los procesos, la diferencia entre un automóvil premium y uno generalista no sólo está en los materiales, también en la atención a los detalles. Por ello, además de todos los puntos de soldadura y los ensambles y subensambles que más de 100 robots realizan en la carrocería de este vehículo durante las 7.5 horas que dura su armado, al final, son revisados con escáneres láser, que le indican a los ingenieros si el vehículo cumple con los estándares de calidad, para poder irse al área de pintura.

Las carrocerías están construidas con diferentes aceros y aleaciones de aluminio, que la hacen más rígida estructuralmente (por ende más segura y con un mejor manejo) y 55 kilogramos más liviana que la de su antecesor.

Una vez que llegan al taller de pintura, uno de los más avanzados en el mundo, comienza un proceso de 8.5 horas, donde se le aplican 12 kilogramos de sellador en distintos puntos (para evitar filtraciones de agua), así como un aislante antiruidos, para mejorar el confort en la cabina. El auto es sumergido en una tina de solución anticorrosiva cargada con electrones, que luego atraen los protones que están en la pintura, para tener un acabado parejo y libre de escurrimientos (en total se vierten 5.7 litros de pintura por auto) que además, no necesita horno para su secado, ahorrando energía.

De ahí, las carrocerías pintadas se dirigen a la nave de ensamble, donde este pedazo de lámina con silueta de auto toma forma y tras 11 horas más de trabajo, queda listo para disfrutar de las mejores emociones de manejo.

Las puertas son ensambladas en una línea aparte, mientras el resto del auto toma forma, del otro lado, el motor y la transmisión (importados de Austria) son ensamblados, para ir adquiriendo la forma y llegar junto con el cardán, diferencial trasero y la suspensión, a su encuentro con la carrocería, un momento que la industria se llama “Matrimonio” y que sin importar la planta que visites, siempre te llevarán a ver este momento tan especial, por que dicen que es ahí justo cuando se puede decir que el auto cobra vida.

Al final, los vehículos son sometidos a diferentes pruebas de calidad y otras revisiones, para asegurase que cumplan 100% con los altos estándares de calidad de BMW.

La Planta de San Luis Potosí cuenta con una integración de 60% de autopartes de producción nacional, genera 2,000 empleos directos y más de 5,000 indirectos, al tiempo que BMW invirtió 13 millones de dólares en la capacitación de sus empleados y tiene la única aula con una cabina de pintura completa en el mundo BMW para entrenar a los especialistas.

“BMW llegó a San Luis Potosí para quedarse”, afirmó Hermann Bohrer, CEO de esta planta.