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Marco Robles

El gran cambio de la Buick Enclave

La conocimos por primera vez en enero de este año en el Salón del Automóvil de Detroit y hace unos días pudimos ponernos al volante de la segunda generación de la Buick Enclave, que se ha convertido en uno de los crossovers familiares más atractivos del momento.

Estéticamente estamos frente a un vehículo que ha ganado mucho en elegancia y presencia, con líneas más refinadas, un frontal afilado inspirado en el concept car Avista, presentado en 2016, que le confiere una figura atlética, muy alejada de su predecesora.

La tónica se repite por todo el lateral del vehículo y la parte trasera donde observamos unas calaveras delgadas, unidas por una moldura de aluminio.

El interior también fue a un nivel superior con materiales nobles como cuero y madera, plásticos suaves y los infaltables acentos de aluminio. El espacio interior es amplio y tiene siete plazas, las cuatro de adelante individuales, mientras que la tercera fila es una banca corrida (que se pliega eléctricamente desde el maletero).

Como buen auto estadunidense los espacios de almacenamiento son bastos, al igual que los puntos de carga para celulares y tablets, contando seis en total, además de una entrada de enchufe convencional en la segunda fila.

El entretenimiento abordo incluye una pantalla multimedia de 8.0 pulgadas, conectividad USB y Bluetooth, Apple Car Play y Android Auto, WiFi abordo (hasta para siete dispositivos), soportes para tablet detrás de los reposacabezas delanteros y 10 altavoces Bose.

Del lado mecánico encontramos un motor V6 3.6 litros naturalmente aspirado que genera 305 caballos de fuerza y 259 libras-pie de torque, acoplado a una transmisión automática de 9 velocidades y sistema de tracción integral (AWD).

Así que era momento de tomar las llaves y recorrer los casi 400 kilómetros que separan a Tequila, Jalisco, de Manzanillo, Colima, sobre la versión Avenir, la más lujosa y sofisticada. El acabado Avenir se convertirá en la nueva insignia tope de Buick y estará presente en el resto de la gama.

Los primeros kilómetros de ciudad nos ponen ante un auto muy confortable, con una suspensión que absorbe sin problemas las imperfecciones del piso, sobre todo aquí en Tequila donde algunas calles tienen empedrado.

A pesar de su gran tamaño no es tan complicado llevarla por calles estrechas y hereda de la Cadillac XT5 el espejo retrovisor con cámara, que nos ofrece 300% más campo de visión, pues proyecta la imagen de lo que tenemos atrás mediante una cámara instalada en la tapa del maletero.

Sin embargo, es en la autopista donde notas las ventajas de la reducción del peso, el aumento de la distancia entre ejes y la nueva transmisión, que exprime mejor el torque y la potencia del motor.

Gracias a la reducción de 181 kilogramos y el aumento en la rigidez de la plataforma y carrocería, este auto presume un gran manejo, dejando atrás la sensación de ser un enorme vehículo que tenía en la anterior generación.

Esta dinámica de manejo se apoya además, en una suspensión trasera de cinco brazos y un sistema de tracción integral, que permite tomar curvas a mayor velocidad y con mayor estabilidad.

Los frenos también han mejorado y nos ayudaron a realizar un par de frenadas de emergencia sin mayores sustos.

Otro de los puntos destacados es la insonorización del habitáculo, uno de los sellos característicos de Buick, que aumenta el confort y evita tener el molesto ruido del aire cuando vas a altas velocidades o bien, el ruido de las llantas contra el pavimento.

La Enclave ha cambiado radicalmente para convertirse en una verdadera opción de lujo y sofisticación para toda la familia.

Essence $818,000

Avenir $896,900

AUTOR
Marco Robles

Marco Robles

Periodista automotriz desde 2006, fan del beisbol, del frío, los días nublados y los autos emocionantes.

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