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Marco Robles

El Clase A volvió a ser un Mercedes-Benz

Hace 20 años el mundo quedó perplejo cuando Mercedes-Benz anunció que planeaba lanzar un pequeño vehículo urbano que llamaría Clase A. La idea de un vehículo por debajo del Clase C era impensable para una firma con el abolengo de la casa de Stuttgart, pero ese pequeño monovolumen urbano lo hizo muy bien en diseño, calidad y tecnología.

Con la llegada de la tercera generación (la segunda no llegó a México), Mercedes ya no buscaba sólo un auto citadino para las congestionadas urbes del mundo, también se había dado cuenta que modelos como el Serie 1 de BMW y el Audi A1 habían impulsado las ventas de sus competidores de forma importante, por lo que reconfiguró la forma de este vehículo y lo hizo un hatchback.

Si bien fue uno de sus grandes impulsos de venta a nivel mundial, no cumplía completamente con la expectativas que genera un Mercedes en términos de experiencia a bordo y sofisticación. Pero eso se acabó.

La cuarta generación de la Clase A ha llevado a este vehículo de entrada a un nivel muy superior, donde sólo esta firma podía ponerlo.

Estéticamente ha evolucionado y se ha refinado, luciendo más afilado, deportivo y elegante. Las nuevas luces frontales de LED le dan una apariencia más feroz, mientras que en la parte trasera las calaveras, los detalles de la fascia y el escape doble refuerzan la imagen emocional del vehículo.

Pero las mayores sorpresas están reservadas para el habitáculo, donde no tendrá rival, comenzando con la pantalla digital doble del tablero de 10.25 pulgadas cada una, que llegan directo de los Clase E y S, presentando realidad aumentada para la del sistema de navegación e infoentretenimiento.

Como es un vehículo enfocado a un mercado más joven que el resto de la gama, el sistema de navegación cuenta con un software opcional de realidad aumentada, que hace más interactivo y atractivo a este vehículo, al tiempo que incorpora por primera vez en el segmento un sistema de conducción semiautónoma, radares y sensores con frenos automáticos y otras tecnologías de seguridad presentes en modelos de gamas superiores.

Los acabados de aluminio, plástico tipo piano, plásticos suaves y cuero, cierran una experiencia mejorada dentro de este hatchback, acompañado por un nuevo sistema de iluminación de LED, para una experiencia más personal.

La gama de motores es nueva y arranca con un cuatro cilindros 1.4 litros turbo de 163 caballos de fuerza, mientras que las versiones altas montarán un 2.0 litros turbo con 224 hp, unidos a una caja automática de doble embrague y siete velocidades, que reduce las emisiones contaminantes y el consumo de gasolina.

El Clase A ha vuelto a ser un Mercedes-Benz, poniendo las reglas del segmento y ofreciendo una experiencia a bordo sin igual.

AUTOR
Marco Robles

Marco Robles

Periodista automotriz desde 2006, fan del beisbol, del frío, los días nublados y los autos emocionantes.

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